Este año he vivido unas ferias del libro que nunca olvidaré. En Valencia celebré mi décimo año consecutivo firmando y no puedo dejar de repetir que cada edición es la mejor de mi vida. Hubo colas interminables, lectoras que viajaron desde otras ciudades, libros agotados y hasta lágrimas compartidas al hablar del final de Las cenizas del último fénix. Firmé ejemplares de todas mis novelas, escuché vuestras historias y me emocioné con cada palabra.
“Tus libros son hogar”, me dijisteis muchos. No creo que haya un regalo más bonito para una autora. Por eso, gracias a quienes lleváis años conmigo, a quienes me habéis descubierto con Meiv y a quienes habéis crecido con mis libros. También gracias a las librerías que me apoyan siempre —Soriano, Tirant, Llum de Lluna, Somnis de Paper, El Cresol, Galeradas y Seguí—, que ya son familia.
En Madrid volví a emocionarme con un público que me acompaña desde hace diez años en esta feria y con el que he compartido ya ocho títulos distintos. Este año recibí a lectores que llegaron desde Salamanca y Cádiz, escuché historias de tatuajes inspirados en mis libros y sentí, una vez más, el cariño de quienes hacéis que mis novelas formen parte de vuestra vida.
Agradezco de corazón a la librería Serendipias y a Algar Editorial por hacer posible mi participación. Madrid me ha regalado un fin de semana irrepetible y me quedo con ganas de volver el próximo año cargada de novedades.
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